La tecnología de las cajas de seguridad de los hoteles las hace muy vulnerables

Es posible que una caja de seguridad de una habitación de hotel, esas que se suelen esconder en los armarios, sea mejor opción para guardar dinero o documentación que simplemente dejarlo sobre la mesa. Es posible también que nos aporte una sensación de seguridad en vacaciones y evite «tentaciones» por parte de los empleados que arreglan la estancia. Sin embargo, confiar ciegamente en esa cajita de acero con un display de cinco o seis dígitos puede ser un error, pues su tecnología no la hace precisamente inviolable.

El fabricante de antivirus alemán G Data ha llevado a cabo un estudio con los modelos más habituales de cajas de seguridad en hoteles y ha comprobado cómo no hay que ser el más entrenado de los ladrones para acceder a su contenido.

La forma más fácil de abrir la caja es mediante la introducción de un código maestro que debe conocer el gerente para abrir la caja en caso de que el cliente haya olvidado la clave, se haya marchado del hotel o en algún caso de emergencia. No obstante, los responsables del hotel deben cambiar el que viene de serie por defecto, que es bastante simple, una secuencia o varios números iguales, cosa que muchos obvian hacer.

En un uso normal, un pequeño circuito eléctrico es el que da orden al motor de desplazar los cilindros hacia los agujeros y bloquear así la apertura. Sin embargo, existen varias formas de burlar la seguridad. Por una parte, unaopción es provocar un cortocircuito. En este caso, la caja estará cerrada, como la hemos dejado al abandonar el hotel para visitar la ciudad, pero tras el cortocircuito creerá que se encuentra abierta. Se hallará en el mismo estado que la encontramos cuando entramos por primera vez a la habitación y nos pedirá el código PIN que queremos establecer durante nuestra estancia en el hotel. Es como si hubiera sido reseteada para un primer uso. Así, se introduce el 4444, por ejemplo. La caja da el OK. Y de nuevo este código abre definitivamente su puerta.

No resulta tan complicado provocar el cortocircuito. Existen dos agujeros para los tornillos que fijan la placa con la marca de la caja. En las pruebas de laboratorio, los ingenieros de G Data necesitaron 30 minutos y herramientas más o menos rudimentarias para introducir un cable y lograr el ansiado cortocircuito. Un ladrón profesional podría hacerlo en mucho menos tiempo, advierten. Por otra parte, también oculta por la placa con el logotipo se halla una cerradura que acciona una llave que, si bien parece bastante compleja en su dentadura también puede ser suplantada con facilidad.

Sin embargo, mucho más peligrosa es la opción de emplear una tarjeta de crédito como mecanismo de apertura. La caja cuenta con un lector por el que deslizar la misma. El lector es magnético, como el que leía las viejas cintas de audio. Es posible instalar en el interior de la caja una placa que recoja los datos básicos de la tarjeta como el número, el propietario y la fecha de caducidad. Si la caja pregunta, además, al cliente por su PIN y éste es tan incauto como para teclearlo, el ladrón tendrá todos los elementos para cometer el delito.

Ante la evidente debilidad tecnológica de las cajas de seguridad más corrientes, Eddy Willems, experto en seguridad en G Data. recomienda «no confiar en exceso en estos sistemas de seguridad; a los responsables de los hoteles les recordamos que deben cambiar los códigos maestros que vienen por defecto ya los clientes no usar la tarjeta de crédito como método de apertura, pues es imposible saber, sin desmontarla, si la caja ha sido dotada de mecanismos del lectura para robar la información».

Guarde lo que más estime en la caja correcta

El alquiler de cajas de seguridad le permite obtener el mayor nivel de seguridad y confidencialidad para sus pertenencias, evitando el riesgo de tenerlas en casa.

Todos tenemos algo importante que guardar, ya sea por motivos sentimentales o financieros, pero si no poseemos la infraestructura adecuada para darle a ese objeto especial el resguardo que creemos que se merece, lo más recomendado es buscar dónde guardarlo.

Ante esta necesidad, lo que puede convenirle es alquilar una caja de seguridad. Mucha gente piensa que sistemas de resguardo como éstos son muy sofisticados y por lo tanto de costos inasequibles para la mayoría, o bien, que sus objetos desmerecen este servicio a menos que su valor realmente sea muy elevado.

Sin embargo, lo que el mercado pretende es darle acceso a las personas, reconociendo los diversos motivos por los cuales buscaría guardar algún objeto.

“Lo que la gente resguarda es muy variado, pero guardan cosas valiosas o importantes para ellos”, comentó a propósito Max Cukiert, director general de StrongMax, empresa dedicada a la renta de cajas de depósito y resguardo de valores.

El objeto no tiene que ser de un gran valor monetario, también puede ser de valor estimativo, pues hay muchos artículos que para su dueño valen más del precio que se les pondría en una tienda, como aquel regalo de la abuela, sugirió Cukiert. Igualmente, las personas y las empresas le dan un gran valor estimativo a la información contenida en documentos y bases de datos.

Déjeselo al que sabe

Cualquier cosa puede merecer ser guardada, y el mejor lugar para hacerlo es con empresas especializadas en este tipo de seguridad.

Anteriormente, muchos bancos ofrecían este servicio, pero a diferencia de ellos las empresas ofrecen un servicio “donde todo es nuevo, con un sistema de seguridad de innovación”, declaró Héctor Gárate, director de Global Shield, empresa de renta de cajas de alta seguridad.

Además, a diferencia de los bancos, el servicio aquí es 24/7, los requisitos de contratación son mínimos, pues no se pide tener inversiones, no se piden comisiones y el servicio es completamente confidencial, ya que no se tiene que reportar datos a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, como lo haría un banco, agregó a propósito Gárate.

Por otro lado, muchas personas guardan sus objetos de valor en casa o en la empresa, confiando en su propio sistema de seguridad y caja fuerte. Sin embargo, la idea de hacerlo en una caja de seguridad es evitar que gente cercana o con acceso pudiera tener la intención de llevarse las cosas. “Básicamente, es prevenir de la misma gente que está adentro del inmueble”, explicó Cukiert.

Otra razón es que con este servicio se tiene acceso a un máximo nivel de seguridad sin tener que hacer una inversión millonaria para adaptar sus instalaciones, ya sean de casa o de su oficina. “Además de que se cuenta con una póliza de seguros del monto que elijan por la caja”, abundó.

Filtros de seguridad

Estos servicios de alquiler ofrecen confidencialidad ante todo, por lo cual el cliente es el único que conoce y tiene acceso al contenido de la caja.

Debido a esto, es importante que conozca los diversos filtros de seguridad que ofrezca la empresa en cuestión para poder pasar a través de ellos con facilidad.

Entre los diversos puntos de seguridad pueden estar: el uso de una tarjeta electrónica; paso de sólo una persona a la vez a la zona de las cajas; paso por exclusas blindadas; uso de número y clave confidencial, además de escaneo de huella digital como filtro biométrico.

El negocio sigue, pero los bancos se van

Las personas tienen la misma necesidad de siempre por resguardar sus pertenencias; sin embargo, cada vez son menos los bancos que ofrecen el servicio de cajas de seguridad, “porque en realidad no son empresas de seguridad”, comentan directivos de empresas del ramo.

“Daban el servicio como cortesía al cliente por tener una inversión, pero no es costeable para los bancos vigilar cajas en donde no tienen valores de ellos”, explicó Héctor Gárate, director de Global Shield.

Tampoco les conviene tener la responsabilidad de resguardar como si fueran empresa de seguridad, sin serla. Una falla en sus cajas y “el riesgo reputacional es enorme para el banco”, sostuvo Max Cukiert, director de Strong Max.

Otro factor es el cambio del modelo de negocio de los bancos. Ahora optan por más sucursales pero más pequeñas, sin espacio para cajas de seguridad, por lo que ofrecen productos en los que sí están especializados, explicó Cukiert.